“Un círculo […] circunda a todas las personas; una esfera que llenan con sus preocupaciones y sus cualidades personales: pretender conocerla es una afrenta a su personalidad. Al igual que la propiedad material se considera una extensión del yo —la propiedad es lo que responde sólo a la voluntad de su dueño; empezando por el cuerpo, nuestro «primer bien»— y toda intromisión en las propiedades se considera una violación de la personalidad, así también hay una propiedad espiritual privada, cuya violación hiere al yo en lo más íntimo. La discreción no es más que el sentido del derecho aplicado a la esfera de lo más íntimo. También la discreción tiene distinto alcance según de qué personas se trate, del mismo modo que el honor y la propiedad tienen un radio muy distinto frente a las personas cercanas que frente a los extraños e indiferentes. En las relaciones sociales en sentido estricto antes mencionadas, las que se dan entre «conocidos», hay un límite típico infranqueable,sea lo que sea lo que esconda —quizá nada— y que el otro, por los usos de la discreción, no debe franquear con preguntas u otras ingerencias.”

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  • Autor: Georg Simmel
  • Títol: Sobre el conocimiento de los otros, la discreción y la intimidad
  • Idioma: Castellà